De esa manera se mantendrá interesado y motivado para terminar su tarea a tiempo.
Por ejemplo, puedes pedirle que resuelva un crucigrama y registre el tiempo que tarda; luego rétalo a realizar la misma actividad en un menor tiempo.
Este es un ejercicio interesante para que el niño sepa aprovechar los minutos sin distraerse y así metemos un poco de emoción con la competición que tanto les gusta a estas edades.
Otro aspecto importante es el establecimiento de objetivos auto-recompensados, es decir, puedes motivar a tu hijo a fijarse metas por sí solo, y las recompensas que conllevan. Por ejemplo:
- “Cuando me estudio el primer apartado, me levantaré un poco a tomarme un zumo de naranja”.
- “Cuando acabe el tema completo, iré a bañarme tranquilamente escuchando música”.
Estas pequeñas metas, motivarán a tu hijo en su estudio diario siempre y cuando se realice de manera responsable y sensata.
Todo esto ayudará a mejorar la motivación y autoestima en casa, ademas de conseguir mejores hábitos de estudio, atención, interés y motivación por más tiempo, tanto al momento de realizar sus tareas como al estudiar.
Todo ello, por supuesto, sin descuidar los momentos de convivencia familiar.